Disfrutamos del libro “La Iguana”, de Ana Paula Rosales, jugando con el cuerpo, imitando a la iguana mientras ella se restaura, se reinventa.
Las agentes han descubierto, con esa contundente y hermosa sabiduría que nos ha dado la infancia, que jugar es una de las maneras más contundentes y efectivas para expandir nuestro ser. Y por ello, han comenzado a jugar al tarot, a descifrar los símbolos de esa otra manifestación de la palabra hecha imagen, y su significado.
En un cuadrito pequeño de cartulina plana (como una carta de naipes) del color que cada una escogió, se dibujaron a sí mismas cuando eran niñas, siendo felices viviendo su “súper talento”, que tenían realmente cuando niñas: un don, no acción. Por ejemplo, si consideraban que eran valientes, se dibujaban en posición valiente al frente de un monstruo. Si eran alegres, se dibujaban felices. Si eran creativas, aparecían en la carta como una curiosa niña inventando algo.
En otra carta, se dibujaron en un lugar en donde se sentían felices cuando eran niñas, mucho más felices que en cualquier otro.
En otra, dibujaron una planta o flor con la que suelen identificarse escribiendo su atributo (ej. Dulce, o colorida, o de rico aroma, o sirve para curar tal enfermedad); y en otra carta, dibujaron un animal de su preferencia y escribieron en esa carta en una palabra el atributo (lo que más les llama la atención) de ese animal. Así aparecieron en sus cartas: El caballo, por fuerte; el gato, por elegante; el perro, por cariñoso, entre otros.
En otra carta, dibujaron también el “monstruo” que han tenido escondido debajo de la cama o en un armario, ese que, como el que nos asustaba tanto en la niñez, no nos ha dejado, al crecer, desarrollar ese don que teníamos tan vivo en nuestros primeros años. En una palabra consignamos el “poder” más malo de ese monstruo, como algo que obstaculiza que sigamos siendo felices con ese don o talento especial que teníamos despierto en la infancia: pereza, desesperanza, inseguridad, vergüenza, tristeza, etc. Como fue corto el tiempo para hacer las cartas y terminarlas a su gusto, las agentes se llevaron las cartas para terminarlas en los próximos días, con el compromiso de traerlas para el tercer laboratorio terminadas, pues en este tercer laboratorio jugaremos a “echarnos las cartas” como un tarot, usando esos atributos, para vencer a esos monstruos y recuperar nuestros dones y talentos.
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